Escuché una vez que hay que pedir un deseo cada vez que haces algo por primera vez. Suelo cumplir con esta premisa cada vez que me acuerdo.
Un amigo, al que le comenté esto en un momento en que hacía algo por primera vez, no está de acuerdo. Por dos motivos: en primer lugar, porque en caso de cumplirlo a rajatabla, estaríamos pidiendo deseos sin cesar. Y según él, no hay que ser avaricioso con lo que se pide. O como él me enseñó: “cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que se cumpla”.
La segunda pega que pone mi amigo a esta costumbre es el tipo de pensamiento que tienes. Me preguntó qué solía desear yo: cosas mundanas, o algo más espiritual? (dice que yo soy muy terrenal) La verdad es que yo suelo pedir siempre lo mismo, y en general se cumple, aunque es un deseo tan general como difícil: ser feliz. En ese caso, no sé si sería aplicable la frase ‘cuidado con lo que deseas…’, porque todos queremos ser felices, no?
El caso es que hoy es el cumpleaños de mi amigo. Y quiero pensar que hoy, si sopla las velas, pedirá un deseo. Y yo, que celebro por primera vez su cumpleaños, también pido uno. Dentro de 50 años, os diré si se ha cumplido.
Ps: Este post fue escrito hace unos días, la primera vez que fui al Ikea y que comí en el Vips con mi amigo. Y otros tantos deseos para nuestra cuenta.
