Hoy, ordenando -por fin!- mi alma-cén, he encontrado una foto en la que estoy rubia. Hace dos años y medio de esa foto, y aunque soy yo y sé que soy yo, no me parezco nada a cómo estoy ahora. La mirada es la misma, quizás un poco más triste, pero tiene como un halo de candidez que creo haber perdido en el tiempo que ha transcurrido desde la fotografía.
Hoy casualmente también he vuelto a ponerme mis gafas. Ha sido sólo un ratito, para bajar la basura resultado del orden en mi alma-cén, pero me ha dado tiempo a verme en el espejo del ascensor. Aunque era yo y sé que era yo, no me he reconocido en esa personita con gafas.
Al llegar a casa he observado algunas fotos más y he recordado lo que dicen muchos amigos al verlas: “no pareces tú”. Pero en todas soy yo y en todas tengo la sensación de que en aquel momento estaba muy convencida de estar estupenda, incluso con mi pelo rapado de hace un año. La vida me ha dado muchas vueltas en los últimos años, y parece que mi pelo, mi peso, mis ojos las han dado con ella. Es curioso ver cómo las fotografías nos pueden devolver mentalmente a épocas pasadas y viéndolas en conjunto, darnos cuenta de lo camaleónicos que somos. Al menos yo, que parece que para cada cambio me hago un corte de pelo.
Hace un rato he leído que para el 2010 volverá a llevarse el pelo largo entre las estrellas de Hollywood. Las que se lo habían cortado (personalidades como Victoria Beckham, Paris Hilton o Katie Holmes) se lo están dejando crecer. Como yo. Parece que estoy en la tendencia, pues. Pero eso no me interesa tanto como ver qué me deparará la vida cuando tenga el pelo largo.
Mayo 16, 2009 a las 12:08 am |
Lo de mirar fotos del pasado tiene mucho poder. Uno se da cuenta de lo relativo que es todo y de como lo que ayer era tan y tan importante hoy no cuenta para nada.
La vida es asi, todo cambia muy rapidamente. Ese corte de pelo, ese conjunto tan mono, esa mirada, hoy sólo existen en la foto.
Conclusión, no hay que darle demasiada importancia a nada y hay que aprender a ver todo con distancia y objetividad. Lo peor que podemos hacer con nosotros mismos es identificarnos con todo lo que nos pasa.
Mayo 16, 2009 a las 9:03 pm |
En qué piso vives Chris? Espero que no cojas el ascensor para bajar la basura viviendo en el segundo, eh? Jejeje!
Mayo 18, 2009 a las 3:33 pm |
Las fotos del pasado lo pueden todo, emocionarte, evocarte momentos, tristeza extrema, alegrías extremas, situaciones y lugares aparcados en la memoria hasta ahora que se te plantan delante,… eso son las fotos, trozos de historias que al verlas te dan acceso a sensaciones y vivencias del pasado casi reales en el momento, por eso yo no toco mucho el desvan, allí estan bien, reposando y aguardando a que su dueño vuelva de un viaje muy muy largo que le lleve otra vez al mismo punto de partida pero mas sabio, en ese momento volveré a ver las fotos del pasado, como eso, parte de lo que son, parte del pasado….
Mayo 19, 2009 a las 2:05 pm |
À mon avis, el pasado no importa. Ni incluso las fotos que más recuerdos nos pueden traer a la memoria, son merecedoras de un simple recuerdo. Con cada nuevo corte de pelo, cada nueva arruga me siento mejor conmigo misma. La vida te hace recapacitar y no volver la vista atrás. Por todo lo vivido, lo mejor es guardar las fotos del pasado en un rincón que apenas sepamos de su existencia. Aprovechemos el presente y olvidémonos de todo aquello que evoque el pasado.
Mayo 21, 2009 a las 7:41 pm |
Hola a los cuatro que habéis comentado! Empiezo por lo fácil. Vivo en un cuarto, y desde mi lesión de rodilla, debo evitar bajar escaleras. Antes lo hacía, no siempre, pero sí a menudo…
Me ha parecido curioso que todos los comentarios hayan derivado hacia las fotos y hacia el pasado, cuando yo estaba convencida de que había escrito sobre pelos! Estoy de acuerdo con Rc, las fotos tienen un poder enorme, siempre que nosotros queramos otorgárselo. Y yo creo que el pasado sí importa. Es lo que es, pasado, pero nos da perspectiva, nos ha dado vivencias, nos ha dado experiencia. Siempre va a estar ahí, para bien o para mal, y como tal tenemos que asumirlo. En nuestras manos está, como en las fotos, otorgarle más o menos poder… Besos y muchísimas gracias por vuestras aportaciones. Con ellas, le dais la vida a este blog.