Cuando me mudé a esta ciudad, tenía claro que quería un piso con dos habitaciones: una para mí y otra para instalar mi ordenador, mis cosas y una cama por si alguien quería visitarme. Efectivamente, aquí está mi mesa y ahí está la cama, pero no se ven. La mesa está cubierta por cajas, libros, carpetas, más libros, una impresora, más libros, carpetas, vasos con bolígrafos, discos, más libros, revistas, carpetas, más revistas… Y la cama: ropa para planchar, ropa para coser, ropa para poner, ropa para no volver a poner…
Desde que tengo recuerdos, recuerdo escuchar lo desordenada que soy. Y desde que intento ser una persona adulta y autónoma, recuerdo escuchar a mi conciencia diciéndome “Chris, sé más ordenada!”. También recuerdo anécdotas como el día en que en una entrevista de trabajo me preguntaron tres defectos y respondí “mi mesa nunca estará ordenada, será una montaña de papeles, revistas y discos, pero si me pide o me pregunta algo le responderé enseguida”. Me cogieron para el puesto y uno de mis jefes, a los tres meses de tenerme allí, me dijo al entrar en mi despacho “Menos mal que nos avisaste, Chris!”. Luego, en un año, conseguí que me instalasen dos muebles archivadores y una mesa más… Pero el des-orden persistía.
El des-orden en mi alma-cén (así le llama Mamá a este cuarto) persiste y creo que estará conmigo hasta el fin de mis días. Pero con los años he descubierto que mi desorden material es inversamente proporcional a mi orden mental y anímico. Sí, vuestros cálculos son correctos: estoy estupendamente en mi alma(zen!).
Mayo 5, 2009 a las 9:48 am |
Bo día, pekerrecha!
Cando falamos de desorde, pensa que quen máis e quen menos posúe unha orde cunhas liñas máis definidas ou menos. Poderiamos incluso estabelecer un nexo de similitude coa teoría do caos se o pensamos concienzudamente. De modo que, cando falamos de desorde, tamén estamos a falar desa-orde que cada un vai acumulando día tras día.
Cando lía esta pequena nova noticia túa, pensaba nas clases de arqueoloxía na facultade. Cando se realiza unha cata e nos fixamos nas diferentes capas de terra, sedimentos, obxectos,… que se van amoreando durante a historia, aínda estando ciscados sen unha orde concreta, pódese observar como cada unha das capas corresponde a unha época, e mesmo nalgunhas se combinan. Grazas a estar roto un obxecto, por exemplo, un vaso ou unha cunca,… podemos tela hoxe nas nosas mans, independentemente se o seu dono a esqueceu, perdeu, etc. nun intre concreto, e sabemos, grazas a iso, algo máis daquela época.
Pola contra, se ese obxecto estivese enteiro, estivese no seu sitio,… o máis probábel sería que se reaproveitase dándolle o mesmo uso ou outros nesa época ou en posteriores.
O que se pode saber co tempo da desorde é que o que hoxe gardamos porque nos parece interesante, é importante ou porque o gardamos sen máis, moitas das cousas co tempo perden o valor que lle demos no seu día. E aínda que sexamos desordenados, co tempo acabamos impoñendo unha certa orde,… Así que se falamos de DESORDE, tamén podemos falar DESA ORDE.
Apertas e bicos!
Mayo 5, 2009 a las 10:15 am |
vaya… pensaba que era la única que tenía la ropa para planchar en la cama de invitados… no sabes lo que me alivia ver que no soy la única!!! podría firmar lo que has escrito en lo que al desorden material se refiere, y para colmo, me junté con Gerard… otro desordenado material (su mente si que es zen!) En lo del alma… podría decir aquello que dijo Aznar “estamos trabajando en ello” (madre mia, citando a Aznar… ¡Ves? no estoy zen jejejejej)
Pero como dice luscofusco… “co tempo acabamos impoñendo unha certa orden” frase que también suscribo! yo se donde lo tengo todo o casi. En casa de mis padres era él quién lo ordenaba todo, yo heredé el gen del desorden de mi madre. Cuando algo no aparecía preguntabas “Papá ¿donde está…? y siempre sabía donde estaba. Ahora no encuentro a veces cosas, muchas no aparecen, y es por eso que mi alma-cen anda un poco patas arriba… tengo que encontrar las cosas que perdí, aunque se que no las voy a encontrar.
Hoy empiezo a estudiar, a ver si alli, en la biblioteca, encuentro algo, aunque sea un poco de inspiración (estoy 0 inspirada)
bicos
Mayo 5, 2009 a las 1:26 pm |
Hola, eso del desorden va conmigo, de hecho tal vez un poco a la inversa que tú, es decir mi orden es el reflejo de mi alma, si estoy bien, tengo energía y ordeno, si no lo estoy, paso del orden e incluso de la limpieza, sencillo verdad!. Pues bien, para evitar el desorden he puesto un remedio infalible para que todo esté patas arriba, me explico, al restaurar mi nueva casa vieja, todos me alentaban a tener tres habitaciones, una para mi peque, otra para mi y otra de invitados y trastos. Pues bien, me opuse rotundamente, para evitar precisamente eso, pero puede ocurrirme todo lo contrario, que el desorden salga del lugar donde lo teneis enclaustrado y se extienda por toda la casa (ropa por planchar en mi cama, juguetes en el pasillo, libros en el servicio, …). Así que vereis mi alma Zen nada mas entra en casa, si hay desorden…
Mayo 5, 2009 a las 1:48 pm |
Bueno, y cuales fueron los otros dos defectos que les dijiste que tenias a tus jefes?? jeje
Mayo 5, 2009 a las 4:21 pm |
Hola! Recupero ese sano ejercicio de comentar lo que me comentáis…
Querido Luscofusco (encántanme os nomes en clave): non sabía o da arqueoloxía. Onte mesmo rompín un vaso na terraza dun bar… Se o sei antes, entérroo alí debaixo coa miña foto, jeje. Agora en serio, paréceme moi interesante o que dis, sobretodo porque noto que ti tamén loitas por xustifica-la túa propia des-orde. Bicos mil.
Rocío, guapa! Me ha encantado tu comentario. Mi padre también era muy ordenado, pero él tenía otra manía: cuando no estaba de buenas, nos mandaba ordenar y limpiar a todo el que estuviese cerca. Yo he heredado eso, pero como no tengo hijos en quien mandar, pues me pongo yo sola… El orden mental y anímico volverá, cariño, siempre vuelve.
Querido Rc, me parece muy buena idea tu intento de tener dos habitaciones para que estén las dos ordenadas. Pero eso puede tener un contrapunto: que al no tener habitación para trastos y ropa sin planchar, termines con la ropa sin planchar encima de tu cama y los trastos en la otra habitación… Yo he probado a eso y la naturaleza de uno siempre vuelve… Claro que seguro que en tu nueva casa, tu ánimo estará muy ordenado y no tendrás ese problema… Espero tener la oportunidad de visitar tu alma Zen… Un beso.
Amalia, jajaja, qué buena tu pregunta! Pues cuáles van a ser los dos otros defectos: que hablo mucho, pero soy muy discreta cuando hay que serlo y sobretodo en el trabajo; y que soy incapaz de hacer una sola cosa a la vez, siempre hago dos o más (ahora estoy comentando y comiendo, por ejemplo). Musu bat!!!
Mayo 5, 2009 a las 5:16 pm |
hola!
Yo creo que siempre es necesario tener una habitación desastre, son como los sueños una vía de escape a tanto orden y raciocinio de la vida. Un beso enorme.