Hoy. Me he despertado con el Sol (el Sol se merece una mayúscula) entrando a raudales por mi ventana con la persiana sin bajar. He desayunado (adivinad qué?) en la cama mientras revisaba las novedades internáuticas de la mañana. Luego he hablado por teléfono durante casi una hora mientras revisaba en el diccionario la definición de entretener…
En mi conversación he relatado parte de la fantástica velada del sábado noche: una reunión de músicos, que en algunos casos también tenían la condición de profesores, para celebrar el cumpleaños de un casi sexagenario al que yo no le hubiese echado más de cuarenta. Una simbiosis de música, sonrisas, conversaciones y fantástica comida en la que mi condición de francesa salió a relucir alguna vez: cuando tocamos piezas de la banda sonora de Amélie, cuando tarareamos en varios idiomas Les feuilles mortes… y para mí, cuando todos se arrancaron con un fandango y una sevillana y me sentí como uno de esos guiris con sandalias y calcetines en medio del Sacromonte. En fin, lo pasé en grande y espero repetir experiencia.
Mi domingo continuó con un breve paseo en bici hasta el kiosco más cercano para comprarme un dominical en el que se intentan analizar las causas del éxito del humor manchego (a ver si así yo también lo entendía)… Y otra larga conversación telefónica, y un poco de lectura, y una larga siesta… Y un post en mi blog mientras se hace de noche en la hoy gris Talavera de la Reina.
Hace diez años. El Sol entraba a raudales por mi ventana sin persianas y la Txati me saludaba con sus ronroneos y un ligero masaje con sus pezuñas sin uñas. Desayunaba (adivinad qué?) mientras recordaba la fantástica velada a la que había asistido la noche anterior: una reunión de estudiantes de Comunicación, Historia y Ciencias Políticas, simbiosis de idiomas y temas variados. Una oportunidad para sentirme española mientras descubría con el mismo entusiasmo el magnífico sabor del foie acompañado de un vino blanco y seco y a los grandes de la Chanson Française, al mismo Yves Montand que ayer tarareaba como si le conociese de toda la vida…
El domingo continuaba con una visita al cine alojado en una antigua iglesia enfrente de mi piso de 25 metros cuadrados (en diez años he doblado, ahora vivo en uno de 50!), un paseo en mi bici prestada a orillas de la Garonne (ahora soy propietaria de la bici), alguna conversación telefónica (breve, llamar desde el extranjero salía caro!), un poco de lectura y una larga siesta… Y una carta, manuscrita, a alguna amiga o amigo, alguno de los cuales comenta aún hoy en este blog… Y el Sol se ponía en Bordeaux.
Esta semana tuve una linda conversación sobre lo importante que es no cambiar, no perder esos rasgos de carácter, esas costumbres que nos hacen ser únicos. Este domingo me ha demostrado que se puede evolucionar sin perder la esencia, y como yo añadí durante esa conversación, sin perder la sonrisa.
Abril 27, 2009 a las 1:25 pm |
Qué vieja amistad la nuestra! Mas de 10 años ya… La prueba de que todo lo viejo no es feo!
Un monton de besos!
Abril 27, 2009 a las 3:28 pm |
Q chula la entrada…
Pero me da que pensar porque, lo q es mi vida, no se parece en naaaada a la que tenía hace tan solo 5 años! jeje pero supongo que será normal…
Aunq en verdad hay ciertas cosas, como bien dices, q no cambian…y que no cambiarán…uys! jeje
Un besito muy fuerte Chris!!
Abril 27, 2009 a las 5:08 pm |
Mis domingos son muy muy diferentes, pero yo soy el mismo. Chris, no se si las personas cambien mucho en 10 años, creo que en realidas a partir de cierta edad ya no se cambian ciertos principios, aunque luego hacemos lo que queremos con ellos, lo seguimos o no. La persona que dice que ha cambiado mucho es que tal vez es así cambiante, que tambien es otra forma de afrontar la vida. Lo que hoy era algo claro e inamovible, hoy después de 10 años tal vez un terremoto vital lo movió de sitio, o tal vez lo dejaste en el desván, o tal vez simplemente lo has desplazado un poco para poder pasar mejor a su lado sin tropezarte con él. je je je, siempre tan divagante, en fín hago lo mismo que tú, escribir impresiones…. bs
Abril 28, 2009 a las 5:10 pm |
Es que los domingos no dan para más, para descansar, leer el diario, hablar por teléfono…. recordar lo bien que lo pasaste en la velada de ayer… eso es igual desde el principio de los tiempos, porque desde ese mismo principio los domingos son domingos!
Cambies o no, ese dia descolgado del calendario solo sirve para romper la rutina, para desesperar a los sumamente rutinarios (osea, yo) y para que pase sin pena ni gloria. Como te lo hayas pasado el sábado es lo que cuenta, esa noche es la que te deja el sabor de boca de un domingo digno!
Tu sigues siendo mujer de risas, de buena conversación, de música, de disfrutar de la gente con la que estás. Eso es lo verdaderamente importante, porque a mi me pasa lo mismo… NO hemos degenerado, gracias a dios! eso es lo importante… disfrutar de la vida, al fin y al cabo, es lo que nos queda por hacer, o no? bueno…. ahora que lo pienso, hay muchas formas de disfrutar de la vida, pero para mi la verdaderamente válida es la de disfrutar de la gente! aquella que vale la pena.
besos guapa!
Abril 28, 2009 a las 10:44 pm |
¿ Lo importante que es no cambiar ???? No entiendo
Uno de los grandes descubrimientos que hice , tengo que decir , no hace mucho, es que sí, que podemos y muchas veces, debemos, cambiar.
Descubrir que realmente se pueden cambiar muchas/os “rasgos” del caracter me hizo sentir muy libre y mucho más ligera. Fué un momento importante en mi vida.
La vida es cambiante por si misma, todo cambia cada dia , no hay un momento igual al anterior y nosotros insistimos en querer ser “iguales”.
Mis domingos son siempre diferentes !!! Debo ser “rara”.
En fin !!