Ser y estar

Julio 21, 2008 by chgamallo

A mi madre no le gusta nada que le hagan regalos por su cumpleaños, por el día de la Madre ni en otras fechas señaladas. Dice que ella es igual todos los días, y que así hay que quererla. Tiene una teoría similar a la que yo utilizo cuando un alumno trabaja sólo al final del trimestre, cuando ve que se acerca el suspenso en el boletín. Yo le explico que eso es como si tuviera una novia y pasara de ella todo el año, pero el día del aniversario – si es que la novia aguanta hasta el aniversario – le regala un diamante. Si yo fuera la novia, le tiraría el diamante a la cabeza. Desgraciadamente, hay muchas parejas que parecen funcionar de esta manera, donde la demostración de amor se reduce a un día en concreto.
A mí me gusta celebrar mi cumpleaños (me gustaría celebrarlo más, ya lo sabéis) y mi santo (que para los que estáis despistados, es el jueves) pero también me gusta demostrar y que me demuestren afecto en cualquier momento, sin que ninguna fecha tenga que recordarlo.
Pronto hará seis meses que empecé a escribir este blog. Lo hice un poco por casualidad, un poco por desahogar mis pensamientos, un poco para llenar mi tiempo libre y otro poco para comprobar si era capaz de ser constante. Con el tiempo, este blog me ha permitido desahogar mis pensamientos, tanto los positivos como los negativos, ocupar espacio en mi tiempo y en mi mente, y comprobar que puedo ser constante (aunque no periódica). Pero sobre todo, este blog me ha demostrado que los afectos que he ido sembrando en los lugares donde he estado permanecen a pesar de la distancia, de los cambios y de los largos silencios. Un e-mail de una compañera de la que hacía dos años que no tenía noticias me emocionó por su valentía y por su cariño. Gracias, Susana.
Y he decidido que hoy, que no es ningún día señalado ni especial, os quiero dar las gracias a todas y a todos los que leéis este blog, gracias a los que le dáis vida con vuestros comentarios, gracias a los que me animáis a seguir adelante sin importar fechas ni lugares. Gracias, en fin, por ser y por estar.

El cuco y el asno

Julio 16, 2008 by chgamallo

Karl Frideric Zelter se puso una vez delante de su piano con papel y pluma y compuso “El cuco y el asno”. Yo conocí a Karl la semana pasada, en mi primera clase de piano. Hoy, cuatro horas después, Karl y yo ya somos íntimos. Lo que el primer día me parecía imposible de tocar, porque mis manos no se coordinarían nunca como Karl había deseado cuando escribió su pieza, ahora me parece fácil. Todo es cuestión de paciencia y práctica (y de la ayuda de Pablo, el profesor de piano. Gracias Pablo).
Mi sobrina va a cumplir tres años el sábado. Cuando llegó a mi casa el martes pasado no sabía ponerse el jersey del pijama del derecho pero una frase tan simple como “la etiqueta para atrás” la ha ayudado a centrarse (y a centrar cualquier camiseta que se pone). Tampoco sabía que Alexia empieza y termina por un triángulo con palito que se llama A, pero tres días después ya casi las hacía sola. Todo es cuestión de paciencia y práctica (y de la ayuda de la Tía Chris. Gracias Tía Chris).
Hace más de una semana, empecé a colocarme, como ya sabéis, un trocito de plástico en los ojos para ver mejor. El primer día que lo intenté yo sola en casa tardé media hora en ponerme cada una. Ahora, aunque haya cambiado cuatro veces de modelo de “lenteja”, me las pongo en unos minutos y llorando menos. Todo es cuestión de paciencia y práctica (y de la ayuda y los trucos del óptico y de mi Tía Rosi. Gracias a los dos.)
Hace tiempo que las relaciones sentimentales se me resisten y me suelen salir mal. La experiencia me incita a pensar que, también en este tema todo es cuestión de paciencia y práctica… (y ya daré las gracias a quien tenga que dárselas en su debido momento…)

LENTEJAS EN LOS OJOS

Julio 11, 2008 by chgamallo

Hace seis años, viendo al Barça en el Camp Nou, me di cuenta de que era miope. Para que nos entendamos, sólo distinguía a Coco de Kluivert, pero no distinguía a Puyol de Xavi. Desde que supe que era miope. me di cuenta de lo mucho que me había perdido de la vida: gente a la que no había saludado por la calle, señales de tráfico que me había saltado y hombres guapos que pasaron por delante sin yo distinguirlos.
Así que me puse gafas. Primero fueron las de empollona, redonditas y muy monas, sin mucha personalidad. Luego vinieron las gafas fashion a las que se les aflojaba un tornillo cada semana (como a mí) y se me caían los cristales en plena calle (para un miope es difícil buscar los cristales de sus gafas en plena calle).
Cuando aprobé la oposición, hace dos años, me cambié a unas gafas con más personalidad, “gafas de profesora de francés”. Un acierto, excepto para mi pobre naricita, tan pequeñita que esas pesadas gafas la han ido hundiendo cada vez más.
Y ahora he decidido pasarme a las lentillas. El nombre es curioso, porque en francés se dice igual lentillas que lentejas (des lentilles) y siempre lo pienso cuando las veo: “voy a meterme lentejas en los ojos”. En fin, que me fui a una óptica nueva (sin que sirva de precedente, un poco de publicidad, Óptica Martínez, esquina Calle Sagasta y Virgen del Camino, en Pontevedra) que han abierto cerca de mi nueva casa y descubrí el poco glamouroso mundo de las lentillas: aparte de las antiestéticas gafas y meterme un palo en el párpado, me pasé más de una hora mirándome a un espejo (se supone que debía conseguir meter la lentilla en el ojo, pero yo sólo veía pelos por depilar y granitos que no debían estar ahí…).
A pesar del poco glamour, Manuel, el óptico, consiguió hacerme pasar un rato estupendo (difícil cuando te doblan el párpado hacia fuera, pero cierto) y enseñarme cosas curiosas: tengo pestañas que crecen hacia dentro, soy una zurda no consentida de pequeña (lo que explica muchos dolores de espalda hasta ahora inexplicables) y soy “rabuda” (aunque eso ya lo sabía, jeje! Para los que no sepáis gallego, sería algo así como una tozuda simpática… ).
Y además de todo esto, estoy aprendiendo lo más importante. Con un poco de práctica y mucha paciencia, a ver el mundo con otros ojos: los de plástico.

Adultescentes

Julio 9, 2008 by chgamallo

 

“No podemos pretender cambiar al prójimo, así como no podemos cambiarnos a nosotros mismos por los demás… pero sí podemos aprender de las experiencias y tomarlas de la mejor forma la próxima vez que vivamos algo parecido…

Siempre he pensado que estas experiencias q nos va mandando poco a poco la vida y q hacen que seamos tal y como somos, son algo parecido a una vacuna…Nos inyectan un poquito del virus muerto o debilitado para que nuestro organismo pueda reconocerlo y abatirlo, y así estar prevenido por si volviese a entrar en nuestro cuerpo…
Algo así pasa con esas experiencias.
Poco a poco vamos encontrándonos con ellas a medida que crecemos…nos hacen madurar, nos cambian la forma de pensar…pero hay veces que pese a haberlas experimentado, no somos capaces de afrontarlas correctamente…
Es algo extraño q todavía no he logrado entender, será quizá un problema de madurez o simplemente de aceptación…pues muchas veces no tomamos el camino correcto no por no verlo, si no por que preferimos complicarnos un poquito más la existencia…”

 

Esto no lo he escrito yo. Esto lo ha escrito mi querida Silene en su fotolog y amablemente me ha prestado sus palabras para que yo las utilice. Gracias, Silene.

Cuando leí estas reflexiones pensé “ni que lo hubiera escrito yo!” porque sus pensamientos coinciden totalmente con los míos. La única diferencia es que yo tengo 32 años y Silene 16. Sus experiencias, obviamente, no son las mías, pero mi visión de la vida no es muy diferente de la suya. Significa eso que soy inmadura? No lo creo. Yo ya era madura con su edad (un test demostró con 15 años que tenía una edad mental de 65 años. Como dice Eva, “Chris, menos mal que cambiaste!”).

Significa esa coincidencia que Silene es muy madura? Tampoco lo creo. Es una chica alegre, responsable, muy razonable y muy escéptica en el amor para su edad (o no?).

Para mí, esta coincidencia de pensamientos significa sobretodo que nos parecemos todos mucho más de lo que creemos. Cuando digo que trabajo con adolescentes de 12 a 17 años, algunos adultos me miran con cara de “qué fastidio!” y otros con cara de “qué valiente!”. Ni una cosa ni la otra. Hay adolescentes maravillosos y estupendos y hay adolescentes canallas y maleducados, pero no en mayor proporción que los adultos maravillosos y los adultos maleducados.

Hace unos años, un periodista de El País creó el término “adultescentes” para refererirse a los adultos que seguían comportándose como adolescentes: seguían viviendo en casa de sus padres, dependiendo económicamente de ellos y sin grandes responsabilidades asumidas.

Para mí, la gran diferencia entre los adolescentes y los adultos es que ellos suelen ser mucho más pasionales y sinceros. Si algo les gusta lo demuestran y lo contrario también. Se entregan con entusiasmo a cualquier propuesta que les motiva, y utilizan la misma medida para lo contrario. Los adultos, muchas veces para nuestra desgracia, nos volvemos impasibles ante lo que nos molesta y poco ilusionados con lo que amamos.

Quizás esta pasión por vivir con toda su intensidad positiva y negativa es lo que más me ha aportado ser profe. Quizás en el fondo me esté volviendo un poco “adultescente” (aunque no pueda dejar de asumir las malditas responsabilidades de los adultos…)

AREAS O EL EQUILIBRIO

Julio 7, 2008 by chgamallo

 Todos tenemos un sitio favorito, un sitio donde se detiene el tiempo y mires a donde mires tienes la sensación de que así debe ser el cielo. Un sitio donde te planteas, a partir de una cierta edad, que allí se puedan esparcir tus cenizas, para formar parte definitivamente de él.

Mi sitio lo descubrí hace poco. Antes tuve otros sitios, pero poco a poco fueron perdiendo sentido. Algo o alguien les hizo perder su categoría de lugar favorito, donde ir a relajarse, a reencontrarse con uno mismo o simplemente a ver la vida pasar, olvidando todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Como iba diciendo, mi sitio lo encontré hace poco tiempo, y me acuerdo. El 6 de abril, mi tía me llevó a una playa, donde yo había estado alguna vez de pequeña, pero de la que no tenía recuerdos. Yo no estaba en mi mejor momento y me dejaba llevar. Al llegar allí, algo cambió. Tal fue el efecto que, 15 años después, volví a bañarme en el Atlántico y fue un baño de renovación (podéis imaginaros la temperatura del Atlántico un 6 de abril, aunque estemos en pleno cambio climático. Brrrr, como para no salir renovada!).

Esta semana he vuelto a Areas. Era indispensable ir hasta allí para iniciar oficialmente mis 60 largos días de vacaciones (sí, sé lo que estáis pensando, pero soy profe y no puedo remediarlo…) Por supuesto he vuelto a bañarme (y el agua no estaba mucho más cálida que en abril) y he aprovechado para reiniciarme a mis ejercicios de yoga, para estirarme, para mirar al mar y al horizonte y reencontrar eso tan difícil de conseguir y tan fácil de perder: el equilibrio.

La número 15

Junio 27, 2008 by chgamallo

Esta semana estoy de mudanza. Es la número 15 en los últimos diez años. Yo sabía que eran muchas, pero hace unos días, en uno de mis escasos momentos desocupados, hice recopilación y ya voy por la niña bonita.
Tengo la esperanza de que hasta dentro de tres años no tenga que volver a mover mis cosas de su sitio, porque no me gusta nada hacer maletas, excepto si es para irme a un viaje muy deseado. Entonces hago maletas estupendas. Pero para cambiarse de casa es distinto, siempre queda algo por meter, siempre se rompe algo (esta vez ha sido el botijo, pero tampoco me ha dado mucha pena), siempre hay las típicas cosas que no sabes dónde las vas a meter (mis tropecientos veinticinco bolígrafos, o la pelota de golf que guardo como recuerdo) y siempre extravío el cepillo de dientes. Debe ser por eso que tengo como diez acumulados: en una mudanza lo pierdo, me compro otro y encuentro el viejo… Un desastre.
Dicen que las mudanzas también sirven para hacer limpieza y tirar lo que ya no sirve, pero yo no estoy muy de acuerdo con eso. Los que me conocen bien saben que suelo hacer limpieza cuando algo va mal o cuando estoy enfadada, y como eso ocurre muy poco, pues acumulo un montón de cosas y así son luego las mudanzas de grandes, jeje.
A mí, cambiarme de casa me ha permitido cerrar etapas, como esta de dos años que ahora se termina y que me deja un sabor agridulce. Pero sobre todo, las mudanzas me han permitido saber qué amigos tengo. Muchos de los que leéis este blog me habéis ayudado a hacer maletas, a cargar cajas o incluso (menudo despiste aquel) a pagar la camioneta! O me habéis calmado en aquel ataque de nervios cuando apareció un ratón en mi nuevo piso… Esta vez me ha acompañado mi mamá (que tuvo la brillante idea de “coger prestado” un carrito de supermercado para llevar cosas!)
Para mí esos momentos son más importantes que los 50 kilos de ropa y libros que se irán hacia mi nuevo destino mañana y desde donde espero escribiros pronto.

Et on se prend la main…

Junio 25, 2008 by chgamallo

Et on se prend la main…

 

Hace mucho tiempo que tenía pensado este post. Muchos meses que tenía ganas de escribirlo. Como todos sabéis, soy profe de Francés en un instituto. Ser profe puede no ser fácil, puede ser aburrido, puede ser agotador, puede ser deprimente. Pero ser profe puede ser fantástico, divertido, ilusionante y maravilloso. Depende del profe y depende de las alumnas y de los alumnos.

Este año he tenido la suerte de trabajar con alumnos especiales. Todos han sido buenos y han dado pocos problemas, pero desde el primer día me di cuenta de que mis alumnos de Primero de Bachillerato iban a ser distintos. Esas cuatro horas semanales que pasábamos juntos no se reducían a ejercicios, redacciones y correcciones. Había algo en el ambiente que hacía que nos entendiésemos todos bien. Y poco a poco, mis alumnas y alumnos dejaron de ser sólo eso para convertirse en amigas y amigos.

Un día de finales de diciembre cuando esta profe no estaba ya en muy buena forma decidimos embarcarnos en una aventura teatral basada en la película Ocho Mujeres. Nos pusimos manos a la obra, pero una baja de casi tres meses me decía que ese proyecto ya estaba medio-olvidado. Pero no. Allí estaban, mis nueve chicas y chicos, esperando para seguir adelante.

Este ha sido el mejor trabajo en equipo que he hecho en mi ya extensa vida laboral. Nos hemos reído, nos hemos vuelto a reír, nos hemos equivocado, hemos cambiado cosas, hemos ensayado, vuelto a ensayar, y otra vez a reír… “Qui a téléphoné la dernière ?” nos llevó media hora, pero no se nos olvidará nunca. Y como esta frase otras muchas que quedan en la intimidad de este fantástico grupo.

Así que aprovecho este pequeño blog que es escaparate de mi vida y desahogo de mis aventuras para darles las gracias a Elena, Esther, Alberto, Silene, Miguel, Raquel, Blanca, Valle y Mónica. Sans vous, cette année aurait été beaucoup plus difficile.

“Et on se prend la main…”

Viva la vida!

Junio 23, 2008 by chgamallo

La semana pasada fue fantástica. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de mí misma, de la gente que me rodea, de mi trabajo, … Ha sido como una sensación de felicidad que hacía tiempo que había perdido.
Esta semana han pasado muchas cosas. Cosas pequeñas y cosas más grandes. Y a mitad de semana, cuando comenzaba a sobrevenirme esta sensación de felicidad olvidada, tuve la tentación de negármela, como si no pudiese volver a ser feliz, como si no tuviese derecho. Porque una parte de mí sigue estando triste, pero mi otra parte (soy Géminis, una perfecta Géminis) empieza a ser feliz, de nuevo.
El jueves fui a ver el preestreno de Sexo en Nueva York, la película. En una escena, Carrie pregunta si volverá a reír de nuevo. Y una amiga le responde que sí, cuando algo tenga mucha gracia. Parece una tontería de frase, pero yo me hice la misma pregunta hace pocos meses. Y esta semana me he reído, mucho, porque algunas cosas tuvieron mucha gracia.
Como decía, en mi semana han pasado cosas grandes, y otras más pequeñas. Una de las pequeñas es que me he comprado un disco, un simple disco, que me he regalado (porque yo lo valgo). Y el título del disco me ha servido como título del post, porque esta canción del último disco de Coldplay “Viva la vida” ejerce sobre mí una sensación de felicidad y de querer abrazarlo todo y gritar al viento que estoy bien, que estoy bien otra vez, que aunque me hayan pasado cosas tristes todas juntas, vuelvo a reír. Jajaja!

De primero me pone…

Junio 16, 2008 by chgamallo

Un Íñigo, por ejemplo… Un Íñigo? Y qué plato es un Íñigo? Pues no es ningún plato (que yo sepa) porque no quiero escribir sobre cocina (aunque algún día sí lo haré). Hoy quiero publicar los resultados de un curioso estudio que he estado haciendo durante los últimos meses, basado en la muy científica pregunta: “oye, y a ti quién te pone?”
El estudio ha tenido una parte importante de observación, de la que he sacado conclusiones muy curiosas. Por ejemplo, que la presentadora de los Informativos de Telecinco del fin de semana, Carme Chaparro, tuvo su momento de gloria (pocas veces he visto coincidir - y babear juntos - a tres hombres de distintas generaciones). Pero se hizo un cambio de imagen, y el sex-appeal se le fue con la melena. Y ya no les ponía. Pero presentadoras de televisión hay muchas donde elegir. A mi padre, supongo que por edad, le ponía Ana Rosa Quintana, mientras que otros se decantan por las de los informativos regionales o las de Cifras y Letras (desmitificando que las guapas son tontas…).
A mí también me ponen los que salen en televisión, pero en los informativos no hay mucho donde elegir (Matías Prats y Pedro Piqueras… como que no). Voy a haceros una revelación: a mí me pone Íñigo, el jardinero de Bricomanía. Cada vez que mete sus manos desnudas (quiero decir sin guantes) en la tierra y dice aquello de “tenemos que añadir sustrato” mi cabeza dice “sí, sustrátame”. No sé si es por ese aspecto de chicarrón del norte, su físico protector o ese uso de las manos con la tierra… pero me pone.
Soy rara? Pensaba que sí, pero no, porque en mis investigaciones he descubierto que nos ponen personajes de lo más variopinto: Arnaldo Otegi (de lo más raro que he encontrado), Marco Aldany (el peluquero, ídolo de maduritas), Damián Mollà (el friki que habla de webs en El Hormiguero), Janis Joplin (es fea pero pone) y hasta Rodolfo Chikilicuatre…
Y como siempre, he llegado a una conclusión y a una pregunta: por qué nos empeñamos en operaciones bikinis y en estar musculitos, si en realidad quien “nos pone” suele ser simplemente distinto y especial ?

3+2

Junio 10, 2008 by chgamallo

Hoy es mi cumpleaños. Y que conste que no lo digo para que os acordéis y me felicitéis (que a esta hora muchos lo habéis hecho ya). No. Voy a escribir sobre mi cumpleaños porque existe una maldición sobre esta fecha y quiero advertir a los que estáis entrenando para tener niños que no entrenéis en el mes de septiembre. Para que no nazcan a principios de junio.
Me explico… De qué se habla hoy en este país (aparte de la huelga de los camioneros que está haciendo un poco de sombra)? De fútbol. Desde mi más tierna infancia, los años pares no he celebrado mi cumpleaños. O por la Eurocopa (qué día tenía que empezar España a jugar? El 10 de junio!). O por el Mundial: cuando cumplí diez años, el 10 de junio de 1986 (no hagáis números para averiguar cuántos cumplo hoy, son 3+2), empezó el Mundial de México. Fijaos hasta qué punto me marcó que me acuerdo más de Maradona que de mis diez velitas.
Qué pasa con los años impares? Esos sí debería haberlos celebrado. Pues no, tampoco. Porque siempre he tenido esa extraña costumbre de estudiar, estudiar y seguir estudiando, y los exámenes siempre han coincidido después de mi cumpleaños: la selectividad, la oposición y este año el examen de inglés de la Escuela de Idiomas, que es mañana. No podía ser ayer, no. Tenía que ser mañana para que yo hoy me pase la tarde studying and not celebrating my birthday!
Como siempre, he querido darle un sentido positivo a mis no-celebraciones. Y he llegado a la conclusión de que mi apariencia de jovencita es directamente proporcional a los cumpleaños no celebrados. Cuando cumpla los 60 os confirmaré si la teoría sigue valiendo.
Para terminar, me voy a poner seria. En realidad no tenía pensado celebrar este cumpleaños. Una de las dos personas que estaban conmigo hace justo un año ya no está y es en ella en quien más pienso hoy.
Un beso a todas y a todos, y muchas, muchas gracias por estar ahí y hacerme sonreir con vuestros comentarios y vuestros mensajes.