Estoy comiendo uvas y escuhando en la radio el partido de la selección. Es sábado por la noche y estoy en mi casa, en mi sillón, con mi ordenador sobre las rodillas. En calcetines, tejanos, camisa y chaqueta. Y mi foulard. Sólo me gusta llevar pijama para dormir y no me gustan las zapatillas para estar en casa.
Esta noche me quedo aquí. La noche pasada, no. Breve, pero intensa. As usual.
Hoy he descansado, me he mimado, he ordenado mi vida y he charlado con mi familia, que nunca falla y todo lo comprende, aunque a veces todo parezca incomprensible.
Mi cuñada ha hecho hoy en Facebook un resumen de lo que llevamos de mes de Noviembre: el tercer cumpleaños de Mateo, su primer viaje en autocar y el disfrute de un otoño espectacular.
Mi mes de Noviembre: el descubrimiento de un parásito en mi estómago y la rotura de un cartílago intercostal, múltiples actividades extraescolares, la organización de mi viaje navideño… La salud estorba pero no impide.
Y mi autoestima de nuevo cuestionada. En las últimas semanas he escuchado que me he vuelto más seria, pero que sigo siendo ingeniosa. Que debería ser más fuerte. Que soy muy francesa… Habladurías. Y al fin he recordado la frase de Jaya, una de las mentoras de mi retiro de meditación estival: “lo que piensas de mí no es asunto mío”.
En este último mes, también he cuestionado mucho la pervivencia de este blog. Algo no encajaba desde hace algún tiempo. Yo siempre tengo las mismas ganas de escribir, la misma inspiración, pero poco a poco me fueron asaltando miedos: a aburrir, a ser repetitiva, a ser incorrecta… Y aquí también he decidido aplicar la frase de Jaya. Quizás cambien cosas en los próximos tiempos. O simplemente evolucionen. Aprecio a todos los que lo leéis, y especialmente a aquellos que me hacéis llegar vuestras opiniones, aunque también podéis aplicar para esto la frase de Jaya en segunda persona: “lo que pienso de ti no es asunto tuyo”…
En todo caso, de momento, pienso seguir haciéndoos partícipes de mi visión del mundo desde mi sillón.
