Ser y estar
Julio 21, 2008 by chgamalloA mi madre no le gusta nada que le hagan regalos por su cumpleaños, por el día de la Madre ni en otras fechas señaladas. Dice que ella es igual todos los días, y que así hay que quererla. Tiene una teoría similar a la que yo utilizo cuando un alumno trabaja sólo al final del trimestre, cuando ve que se acerca el suspenso en el boletín. Yo le explico que eso es como si tuviera una novia y pasara de ella todo el año, pero el día del aniversario – si es que la novia aguanta hasta el aniversario – le regala un diamante. Si yo fuera la novia, le tiraría el diamante a la cabeza. Desgraciadamente, hay muchas parejas que parecen funcionar de esta manera, donde la demostración de amor se reduce a un día en concreto.
A mí me gusta celebrar mi cumpleaños (me gustaría celebrarlo más, ya lo sabéis) y mi santo (que para los que estáis despistados, es el jueves) pero también me gusta demostrar y que me demuestren afecto en cualquier momento, sin que ninguna fecha tenga que recordarlo.
Pronto hará seis meses que empecé a escribir este blog. Lo hice un poco por casualidad, un poco por desahogar mis pensamientos, un poco para llenar mi tiempo libre y otro poco para comprobar si era capaz de ser constante. Con el tiempo, este blog me ha permitido desahogar mis pensamientos, tanto los positivos como los negativos, ocupar espacio en mi tiempo y en mi mente, y comprobar que puedo ser constante (aunque no periódica). Pero sobre todo, este blog me ha demostrado que los afectos que he ido sembrando en los lugares donde he estado permanecen a pesar de la distancia, de los cambios y de los largos silencios. Un e-mail de una compañera de la que hacía dos años que no tenía noticias me emocionó por su valentía y por su cariño. Gracias, Susana.
Y he decidido que hoy, que no es ningún día señalado ni especial, os quiero dar las gracias a todas y a todos los que leéis este blog, gracias a los que le dáis vida con vuestros comentarios, gracias a los que me animáis a seguir adelante sin importar fechas ni lugares. Gracias, en fin, por ser y por estar.